Esto no va de lo que has alcanzado o cuanto has conseguido, da igual, es el proceso y sobre todo, como encararas tu camino. Quizá el proceso solo lo conozcas tú. Lo descubres en el silencio y en el vas creando tu sendero en función de los valores que te van marcando el ritmo, tus acordes cotidianos, tu melodía de acompañamiento, libres en tu elección, tu ética, tu responsabilidad, tu inicio, tu llegada, tu descanso y sobre todo, tu motivo de orgullo. Una melodía que nadie te puede arrebatar. Eso si, tu melodía la puedes cambiar. Tu suenas así, pero si tú quieres, también puedes sonar de otra manera.